A veces quisiera no ser yo. No es una afirmación lastimera ni cargada de auto-odio. Es solo un deseo lleno de curiosidad. No ser yo, sino alguien más. Alguien que me conozca. Ser el mas viejo amigo. Saber si estas palabras en verdad consuelan. Si esta presencia es reconfortante. Si saben dulces o agrias mis frases. O agridulces, como suelo sospechar. Ser mi madre. Ver si es cierto eso del lenguaje no verbal. Si aplica con ella y conmigo. Si es capaz de darse cuenta de lo mucho que la quiero. Aunque nunca se lo diga. Ser mi padre. Saber si pesa mas su amor hacia mi que su frustración ante no poder entenderme. Ver si corro con mejor suerte que todo lo demás que no comprende y que termina por odiar tajantemente...
Si se puede ver que el abandono no es olvido. Ser el extraño que se topa conmigo casualmente. Y observarme. Mirar todo aquello que no puede verse desde aquí adentro y que el espejo no es capaz de revelar. Todo lo que mi cuerpo dice sin decir. Todo lo que se puede conocerme sin conocerme. Y ver si todo, ahí en el cuerpo de ese extraño, se siente un poco mejor. O exactamente igual. O simplemente distinto. Ser todo aquel que me ha sufrido. Todo aquel a quien he dejado. Todo aquel que me ha hecho sufrir por su incomprensión. Si, hoy quisiera saber quien soy yo, pero desde afuera. Ya no percibir al mundo, sino percibirme a mí con los sentidos del mundo. Contradecir a Descartes. Salir un rato de este encierro mental. Pero ante todo, hoy me gustaría ser tú. Entender finalmente porqué estás conmigo. Si soy fuente de alguna dicha que valoras de manera especial. Saber si mis besos te hacen llegar esos mensajes que con ellos te envío. Si al tocarte presiono las teclas correctas para decodificar tu angustia y convertirla en gozo. Quisiera ser tú, para ver que sientes con un abrazo mío. Saber si mi compañía es disfrutable y contundente, aunque clames a los cuatro vientos estar sin alguien. Hoy me gustaría ser tú, y eres tú, de todos, quien más me gustaría ser. Porque eres tú, entre todo, quien mas me importa...
Pero tú estás siempre ahí, como un fantasma en mis sueños. Y yo sigo diciéndote "Por favor, no hagas las cosas que haces". Cuando haces esas cosas , tiras de mis cuerdas de títere... Y es sumergirse o nadar, como siempre ha sido.
sábado, 4 de octubre de 2008
Sueño... Sueño... Maldito Sueño, Dime ¿Porqué Me Haces Esto?
Saliste de tu cuarto dispuesta a emprender un viaje, con una meta final, sin un rumbo trazado, sin saber que pasaría, sin saber que te deparaba el futuro, pensaste que nada podría ser peor que quedarte en tu cama, postrada, con la carne media putrefacta, los gusanos comiendo tus interiores, pensando en el futuro
Las nubes desde lo alto parecían pequeños cúmulos de merengue, puestos sobre una torta gigante
Cuando llegaste a tu destino, sin saberlo, yo sabría que te encontraría en aquellos parajes, también desconocidos para mi…
Cuando te vi, toda indefensa en lo desconocido, como buscando alguna cara conocida, algo que te trajera a la vida real, arrancando de la marea que azotaba contra las piedras marinas esparcidas a lo largo de la bahía, parecía que todos mis pensamientos se habían volado, y solo estabas tu, ahí, en medio de la nada.
Como mi estado no me permitía ni siquiera respirar, solo reaccione cuando te abalanzaste sobre mi y me abrazaste… solo ahí el remezon, en todo sentido claro, que me diste me despertó e incitó a la vez a abrazarte como nunca… rodamos por la blanca arena que a nuestros pies estaba… una risa colectiva salio del aquel acto infantil, que luego supimos callar con el primer beso, tierno, delicado, el primer beso… simplemente fue el beso perfecto…
Las miradas entrecruzadas, cómplices de un deseo reprimido por años luz, por fin desbocado en aquella copula, felices, riendo de nada, sin tomarle importancia a la presencia de aquellos extraños, extraños desconocidos de nuestra realidad…
Arreglamos el encuentro para una semana más, porque tal cual te lo había dicho unas semanas antes, no dejaría que nadie te arrancara de mi lado, seria un rapto aceptado por ti… Nos fuimos a mi casa, te presentaría a mi familia, seria todo tal cual como lo había pensado… A mi madre la encantaste desde que te vio entrar por la puerta, con esa cara de ingenua que sueles tener cuando no sabes como reaccionar… creo que tu miedo nos cautivó a todos, lo se porque estabas muy tensa…
Te pase algo de ropa, para que te fueras a bañar… el agua corría, el vapor se escapaba por debajo de la puerta y yo esperaba impaciente, sentada en el suelo, como de costumbre, apoyada en la pared, junto a la puerta…Maravillosas confusiones en mi cabeza, demonios implacables, indomables, deseos incontenibles, propagados por todo mi cuerpo…
Entré… me quedaste mirando, paralizada… el agua corría, de seguro ya sabias que esto pasaría, así lo querías, así lo planeaste… hubiera sido fácil ponerle el seguro a la puerta… me quité la ropa y me quedé a tu lado… mirándote… tu cara de asombro superaba mis propios miedos… y los tuyos…
Te dije que no tuvieras miedo, al momento que me acercaba a tu boca… boca rosada… fue un beso cargado de pasión, y una cuota de erotismo… lenguas en movimiento, mis manos en tu rostro, tu pelo mojado mas abajo de la cintura… me abrazaste y empecé a besar tu cuello, tan exquisitamente perfecto, suave, estilizado…tu cuello perfecto… mientras bajaba por tus hombros y acariciaba tu cintura, mi madre empezó a llamarme… me dijiste que mejor no siguiéramos… pero tape tu boca y te di vuelta con rapidez, una rapidez casi furiosa…
Tu espalda se mostraba perfecta… era una espalda mas bien pequeña, con un hundimiento en la cola que me provocaba besártela entera. Y no hice esperar mucho a mis deseos. Tu piel suave, el agua deslizándose por ella como miel de dioses que llegaban a mi y yo, bebiendo de ti, tan exquisitamente deliciosa.
No me cansaba, es que simplemente era una sed insaciable, loca, desenfrenada.
Te volteé nuevamente y te quede mirando a los ojos… tu mirada aun atónita me daba luces que el miedo corrompía tus instintos y ganas de besarme… te recorrí con la mirada centímetro a centímetro, que no quedara rincón sin ser explorado…
Inevitablemente llegue a tus pechos, estables, redondos, excitados… y desesperadamente me acerque a ellos… con una mano me dedicaba a recorrer tu silueta, y mi boca en tu pezón jugaba como hojas revoloteando con el viento otoñal… tus gemidos parecía que se extendían por la habitación y se perdían en un eco sin fin, pero en mi oído eran tan solo un susurro imperceptible, que me excitaban a cada segundo, a cada respiro… Gemidos que, en ocasiones se convertían en pequeñas risas inocentes y de placer… Por la excitación que causaba el roce de mi lengua en tus pechos, tuvimos que encontrar un punto de apoyo… la pared fría hacia el contraste con nuestra presunta temperatura corporal.
Tu vientre, mientras mi boca se deleitaba con tus pechos jóvenes, se movía de forma ondulante, como invitando a probar de el, como una vil serpiente tentándote a comer de la manzana prohibida… y tal cual Adán no pudiera negarse, yo tampoco fui capaz de negarme… besando tu vientre llegue al encanto máximo… nada mas me importo que tu placer, las pequeñas quejas de deleite que tu boca emanaba, todo el deseo que reprimimos se habían echo carne en ese encuentro, tu entrepierna me decía que no querías salir de ahí.
Te confundí con un ángel caído… la toalla blanca te venia bien… el cabello suelto y mojado, tu rostro tan bello, tu nariz, tu boca y tus ojos… temblando de frío…. Te abrace fuerte, te seque entera, suave y lento, cada parte de tu cuerpo desnudo en mis manos. Cuando te pase la ropa y te dije que te vistieras, no supe que decirte ante tu negativa, te mire sin ni una reacción facial… con un beso fuerte basto.
Cerré la puerta de mi habitación y caímos a la cama… te mire completa, mire tu cara de incertidumbre por mi forma de reaccionar y comencé a besarte… simplemente eran dos cuerpos moviéndose al unísono… vez que terminaba en un lugar, te miraba para encontrar tu aprobación, y seguía con el resto. Con cada mirada te quería decir mil cosas que entendiste a la perfección, y a la vez tu me decías otras tantas que se convirtieron en el lenguaje de esas horas… cada caricia, cada beso, todo era una experiencia nueva y gratificante, era una sensación que me hacia sentirme mas cerca de algo, mas lejos de aquí.
Bajamos con mi madre… claro que no estaba sorda, solo que no la escuche. Salimos a la calle, teníamos que hablar de todo lo que había pasado, ya era invierno, corría un viento y las hojas caían de los árboles tan bellas, me tomaste del brazo y yo preferí tomarte de la mano. Entrelazamos nuestros dedos y nos dedicamos a caminar. Recorrimos todo el parque forestal, caminamos por Providencia, hablamos poco, las mirabas abundaban.
Llegamos a la casa, te mostré las fotografías que tenia, las tuyas, las mías, nuestras conversaciones… nos fuimos a la habitación. Te pregunte que si querías que te acompañara.
Hacia tanto frío que te abrace para que te durmieras
Te quedaste dormida al instante mientras te decía lo hermosa que eras, te observaba y te acariciaba el rostro, el cabello, te di mil besos mientras dormías, en los brazos, la espalda… me dormí mirándote…
Y de ahí que nadie es capaz de despertarnos… de despertarme de este sueño…
Jamás te fuiste, y jamás te dejaría ir…
Las nubes desde lo alto parecían pequeños cúmulos de merengue, puestos sobre una torta gigante
Cuando llegaste a tu destino, sin saberlo, yo sabría que te encontraría en aquellos parajes, también desconocidos para mi…
Cuando te vi, toda indefensa en lo desconocido, como buscando alguna cara conocida, algo que te trajera a la vida real, arrancando de la marea que azotaba contra las piedras marinas esparcidas a lo largo de la bahía, parecía que todos mis pensamientos se habían volado, y solo estabas tu, ahí, en medio de la nada.

Como mi estado no me permitía ni siquiera respirar, solo reaccione cuando te abalanzaste sobre mi y me abrazaste… solo ahí el remezon, en todo sentido claro, que me diste me despertó e incitó a la vez a abrazarte como nunca… rodamos por la blanca arena que a nuestros pies estaba… una risa colectiva salio del aquel acto infantil, que luego supimos callar con el primer beso, tierno, delicado, el primer beso… simplemente fue el beso perfecto…
Las miradas entrecruzadas, cómplices de un deseo reprimido por años luz, por fin desbocado en aquella copula, felices, riendo de nada, sin tomarle importancia a la presencia de aquellos extraños, extraños desconocidos de nuestra realidad…
Arreglamos el encuentro para una semana más, porque tal cual te lo había dicho unas semanas antes, no dejaría que nadie te arrancara de mi lado, seria un rapto aceptado por ti… Nos fuimos a mi casa, te presentaría a mi familia, seria todo tal cual como lo había pensado… A mi madre la encantaste desde que te vio entrar por la puerta, con esa cara de ingenua que sueles tener cuando no sabes como reaccionar… creo que tu miedo nos cautivó a todos, lo se porque estabas muy tensa…
Te pase algo de ropa, para que te fueras a bañar… el agua corría, el vapor se escapaba por debajo de la puerta y yo esperaba impaciente, sentada en el suelo, como de costumbre, apoyada en la pared, junto a la puerta…Maravillosas confusiones en mi cabeza, demonios implacables, indomables, deseos incontenibles, propagados por todo mi cuerpo…

Entré… me quedaste mirando, paralizada… el agua corría, de seguro ya sabias que esto pasaría, así lo querías, así lo planeaste… hubiera sido fácil ponerle el seguro a la puerta… me quité la ropa y me quedé a tu lado… mirándote… tu cara de asombro superaba mis propios miedos… y los tuyos…
Te dije que no tuvieras miedo, al momento que me acercaba a tu boca… boca rosada… fue un beso cargado de pasión, y una cuota de erotismo… lenguas en movimiento, mis manos en tu rostro, tu pelo mojado mas abajo de la cintura… me abrazaste y empecé a besar tu cuello, tan exquisitamente perfecto, suave, estilizado…tu cuello perfecto… mientras bajaba por tus hombros y acariciaba tu cintura, mi madre empezó a llamarme… me dijiste que mejor no siguiéramos… pero tape tu boca y te di vuelta con rapidez, una rapidez casi furiosa…
Tu espalda se mostraba perfecta… era una espalda mas bien pequeña, con un hundimiento en la cola que me provocaba besártela entera. Y no hice esperar mucho a mis deseos. Tu piel suave, el agua deslizándose por ella como miel de dioses que llegaban a mi y yo, bebiendo de ti, tan exquisitamente deliciosa.
No me cansaba, es que simplemente era una sed insaciable, loca, desenfrenada.
Te volteé nuevamente y te quede mirando a los ojos… tu mirada aun atónita me daba luces que el miedo corrompía tus instintos y ganas de besarme… te recorrí con la mirada centímetro a centímetro, que no quedara rincón sin ser explorado…
Inevitablemente llegue a tus pechos, estables, redondos, excitados… y desesperadamente me acerque a ellos… con una mano me dedicaba a recorrer tu silueta, y mi boca en tu pezón jugaba como hojas revoloteando con el viento otoñal… tus gemidos parecía que se extendían por la habitación y se perdían en un eco sin fin, pero en mi oído eran tan solo un susurro imperceptible, que me excitaban a cada segundo, a cada respiro… Gemidos que, en ocasiones se convertían en pequeñas risas inocentes y de placer… Por la excitación que causaba el roce de mi lengua en tus pechos, tuvimos que encontrar un punto de apoyo… la pared fría hacia el contraste con nuestra presunta temperatura corporal.
Tu vientre, mientras mi boca se deleitaba con tus pechos jóvenes, se movía de forma ondulante, como invitando a probar de el, como una vil serpiente tentándote a comer de la manzana prohibida… y tal cual Adán no pudiera negarse, yo tampoco fui capaz de negarme… besando tu vientre llegue al encanto máximo… nada mas me importo que tu placer, las pequeñas quejas de deleite que tu boca emanaba, todo el deseo que reprimimos se habían echo carne en ese encuentro, tu entrepierna me decía que no querías salir de ahí.

Te confundí con un ángel caído… la toalla blanca te venia bien… el cabello suelto y mojado, tu rostro tan bello, tu nariz, tu boca y tus ojos… temblando de frío…. Te abrace fuerte, te seque entera, suave y lento, cada parte de tu cuerpo desnudo en mis manos. Cuando te pase la ropa y te dije que te vistieras, no supe que decirte ante tu negativa, te mire sin ni una reacción facial… con un beso fuerte basto.
Cerré la puerta de mi habitación y caímos a la cama… te mire completa, mire tu cara de incertidumbre por mi forma de reaccionar y comencé a besarte… simplemente eran dos cuerpos moviéndose al unísono… vez que terminaba en un lugar, te miraba para encontrar tu aprobación, y seguía con el resto. Con cada mirada te quería decir mil cosas que entendiste a la perfección, y a la vez tu me decías otras tantas que se convirtieron en el lenguaje de esas horas… cada caricia, cada beso, todo era una experiencia nueva y gratificante, era una sensación que me hacia sentirme mas cerca de algo, mas lejos de aquí.

Bajamos con mi madre… claro que no estaba sorda, solo que no la escuche. Salimos a la calle, teníamos que hablar de todo lo que había pasado, ya era invierno, corría un viento y las hojas caían de los árboles tan bellas, me tomaste del brazo y yo preferí tomarte de la mano. Entrelazamos nuestros dedos y nos dedicamos a caminar. Recorrimos todo el parque forestal, caminamos por Providencia, hablamos poco, las mirabas abundaban.
Llegamos a la casa, te mostré las fotografías que tenia, las tuyas, las mías, nuestras conversaciones… nos fuimos a la habitación. Te pregunte que si querías que te acompañara.
Hacia tanto frío que te abrace para que te durmieras
Te quedaste dormida al instante mientras te decía lo hermosa que eras, te observaba y te acariciaba el rostro, el cabello, te di mil besos mientras dormías, en los brazos, la espalda… me dormí mirándote…

Y de ahí que nadie es capaz de despertarnos… de despertarme de este sueño…
Jamás te fuiste, y jamás te dejaría ir…
viernes, 3 de octubre de 2008
Despiertame Sin Dañar Mis Emociones
Anoche tuve un sueño casi real…casi….
Dormía…como todos estos días… como una droga exquisita capaz de hacerme ver la realidad de otra manera….a veces mas dura, otras veces la soñada por mí…
Era cerca del alba… cuando cerca mío sentí un temblor y un sonido arrasador…
Despierto un poco asustada, alterada más bien, apresurada a callar aquel sonido…
Fue entonces cuando, en mi oído, escuche esas palabras… era como si lo susurrara a mi lado…
“La noche está despejada, hermosa y estrellada, pero la luna no está, opacando la misma noche. No sé donde estará, a que persona iluminará, pero este ángel la extraña. Te ama tu angelito”
Fue entonces cuando salí del ensueño en el que estaba y me quede escuchando otra vez… pero fue en vano, el sonido había muerto en el espacio…
Con la luz de mi habitación apagada me acerque a la ventana para ver el paisaje que me rodeaba… era terrible… el cielo mas negro que nunca… ni hermosa ni estrellada…
pero efectivamente la Luna no estaba en ni un rincón de aquel telón de misterio llamado infinito… yo tampoco sabia quien tenia la fortuna de ser iluminada por ella…
Volví a mi cama, intente conciliar el sueño pero me fue imposible…
La cama se extendía kilómetros y yo cada vez mas pequeñita en un lago de soledad, como las veces que al despertar encontraba que ya te habías marchado hacia quizá que rumbos desconocidos…
Me sentí incomoda, frío y calor se fundían en mi cuerpo, desesperándome…
Sentada en el suelo, a los pies de mi cama, prendí la radio, con mi almohada entre los brazos, y solo cerré los ojos intentando no pensar… intentando calmar mis pulsaciones que a esas alturas parecían desfallecer… No fue posible.
Abrí la ventana y me senté en su borde, mire las pocas luces de la cuidad, tiritaban como los astros de aquel poema tan conocido por todos…
Me pareció un escenario magnifico…
Volví a mirar el cielo, y ya mas calmada, pude apreciar todas y cada una de las constelaciones que el universo presentaba para mi, cada una de las estrellas que a esas horas, cansadas de tantas noches de desvelo, querían irse a dormir… el cielo ya no estaba tan negro, era mas bien un azul oscuro… océano… océano de cadáveres estelares…
La luz del amanecer golpeo en mi cara, tan molesta e inoportuna como siempre…
Abrazada a mi almohada y con la radio prendida, me quede en el suelo frío en el que había despertado, escuchando la propaganda que pasaban por la radio…
Todo fue un sueño real… casi real…
Dormía…como todos estos días… como una droga exquisita capaz de hacerme ver la realidad de otra manera….a veces mas dura, otras veces la soñada por mí…
Era cerca del alba… cuando cerca mío sentí un temblor y un sonido arrasador…
Despierto un poco asustada, alterada más bien, apresurada a callar aquel sonido…
Fue entonces cuando, en mi oído, escuche esas palabras… era como si lo susurrara a mi lado…
“La noche está despejada, hermosa y estrellada, pero la luna no está, opacando la misma noche. No sé donde estará, a que persona iluminará, pero este ángel la extraña. Te ama tu angelito”
Fue entonces cuando salí del ensueño en el que estaba y me quede escuchando otra vez… pero fue en vano, el sonido había muerto en el espacio…
Con la luz de mi habitación apagada me acerque a la ventana para ver el paisaje que me rodeaba… era terrible… el cielo mas negro que nunca… ni hermosa ni estrellada…
pero efectivamente la Luna no estaba en ni un rincón de aquel telón de misterio llamado infinito… yo tampoco sabia quien tenia la fortuna de ser iluminada por ella…Volví a mi cama, intente conciliar el sueño pero me fue imposible…
La cama se extendía kilómetros y yo cada vez mas pequeñita en un lago de soledad, como las veces que al despertar encontraba que ya te habías marchado hacia quizá que rumbos desconocidos…
Me sentí incomoda, frío y calor se fundían en mi cuerpo, desesperándome…
Sentada en el suelo, a los pies de mi cama, prendí la radio, con mi almohada entre los brazos, y solo cerré los ojos intentando no pensar… intentando calmar mis pulsaciones que a esas alturas parecían desfallecer… No fue posible.
Abrí la ventana y me senté en su borde, mire las pocas luces de la cuidad, tiritaban como los astros de aquel poema tan conocido por todos…
Me pareció un escenario magnifico…Volví a mirar el cielo, y ya mas calmada, pude apreciar todas y cada una de las constelaciones que el universo presentaba para mi, cada una de las estrellas que a esas horas, cansadas de tantas noches de desvelo, querían irse a dormir… el cielo ya no estaba tan negro, era mas bien un azul oscuro… océano… océano de cadáveres estelares…
La luz del amanecer golpeo en mi cara, tan molesta e inoportuna como siempre…

Abrazada a mi almohada y con la radio prendida, me quede en el suelo frío en el que había despertado, escuchando la propaganda que pasaban por la radio…
Todo fue un sueño real… casi real…
Age Of Loneliness
Cuando escuchas ese sonido que te insita a hacerlo, cuando tus oídos parecen estallar con esa melodía….cuando la miras a los ojos y pareces llorar de temor aunque no puedas dejar de mirarla… ¿Qué pasa contigo?
Todos los años se hacen un segundo, y recuerdas aquel tiempo en que todo era maravilloso, aquel tiempo en el que tu cuerpo gozaba con el movimiento descontrolado, ese movimiento que salía del alma porque no había espacio, ni tiempo, no había nadie que pudiese siquiera reprocharte tanta locura, tanta cordura…la mente en blanco, el sonido adquirido, esa sensualidad que solo en esas horas podías aflorar… Los sentimientos mas vivos que nunca… solo seguías tus instintos… no, no había instintos, no había nada…
Y ella seguía ahí…y tú seguías llorando de temor… Como hablaba el corazón con esas miradas??? Como hablaba tu cuerpo con esos roces??? Todo era mentira…Nada era tan real como para delatarte… Todo era ficción, una eterna excitación colectiva…
Tu piel descontrolada con el movimiento suave y sutil de los colores dibujados en aquellas curvas femeninas que desconocías hasta ese entonces… ¿Aun puedes recordar los vestidos…? Yo si… cada día…
Pasa el tiempo… ese segundo eran muchos años, tal vez siglos, ¿Los podrías contar?
Son demasiados para mi, son años inalcanzables, que aun pretendo vivir…un sueño ilógico no crees?
Porque nadie puede traer el pasado a la luz, nadie puede tocar el aire, ni besar lo inexistente…solo me queda, y ojala para ti sea otra la verdad, seguir llorando por sus ojos, seguir soñando con los colores y sus movimientos sutiles, seguir escuchando el sonido distante, ya solo como un eco o un susurro que suele morir entre tanto dolor por la lejanía… por lo que perdiste, por lo que tu boca nunca dijo, por las miradas que reprimiste, sentías miedo al rechazo… yo lo se muy bien, yo lo sabia, yo lo sentía, yo lo sufría tanto como tu…
Era nuestra escapatoria a un mundo que nos dañaba, nos crucificaba cada día al despertar, y cada noche al intentar dormir…dolían los clavos… La corona de espinas era insostenible, pero teníamos que hacerlo, no podíamos dejar escapar esa mariposa de nuestro vientre, no podíamos parar el reloj tan pronto….sin duda tendríamos que vivir todo el infinito que nos toco…hasta ahora….
¿Aun puedes recordar los vestidos…? Yo si… Cada día…
http://www.youtube.com/watch?v=HOUb-MPQ4L4
Todos los años se hacen un segundo, y recuerdas aquel tiempo en que todo era maravilloso, aquel tiempo en el que tu cuerpo gozaba con el movimiento descontrolado, ese movimiento que salía del alma porque no había espacio, ni tiempo, no había nadie que pudiese siquiera reprocharte tanta locura, tanta cordura…la mente en blanco, el sonido adquirido, esa sensualidad que solo en esas horas podías aflorar… Los sentimientos mas vivos que nunca… solo seguías tus instintos… no, no había instintos, no había nada…
Y ella seguía ahí…y tú seguías llorando de temor… Como hablaba el corazón con esas miradas??? Como hablaba tu cuerpo con esos roces??? Todo era mentira…Nada era tan real como para delatarte… Todo era ficción, una eterna excitación colectiva…
Tu piel descontrolada con el movimiento suave y sutil de los colores dibujados en aquellas curvas femeninas que desconocías hasta ese entonces… ¿Aun puedes recordar los vestidos…? Yo si… cada día…
Pasa el tiempo… ese segundo eran muchos años, tal vez siglos, ¿Los podrías contar?
Son demasiados para mi, son años inalcanzables, que aun pretendo vivir…un sueño ilógico no crees?
Porque nadie puede traer el pasado a la luz, nadie puede tocar el aire, ni besar lo inexistente…solo me queda, y ojala para ti sea otra la verdad, seguir llorando por sus ojos, seguir soñando con los colores y sus movimientos sutiles, seguir escuchando el sonido distante, ya solo como un eco o un susurro que suele morir entre tanto dolor por la lejanía… por lo que perdiste, por lo que tu boca nunca dijo, por las miradas que reprimiste, sentías miedo al rechazo… yo lo se muy bien, yo lo sabia, yo lo sentía, yo lo sufría tanto como tu…
Era nuestra escapatoria a un mundo que nos dañaba, nos crucificaba cada día al despertar, y cada noche al intentar dormir…dolían los clavos… La corona de espinas era insostenible, pero teníamos que hacerlo, no podíamos dejar escapar esa mariposa de nuestro vientre, no podíamos parar el reloj tan pronto….sin duda tendríamos que vivir todo el infinito que nos toco…hasta ahora….
¿Aun puedes recordar los vestidos…? Yo si… Cada día…
http://www.youtube.com/watch?v=HOUb-MPQ4L4
Tantos Secretos Que No Podia Guardar. Me Prometi Que No Lloraria... Una Promesa Mas Que No Podria Cumplir

Ese día salí por la puerta giratoria, esa que siempre me causaba tanta risa, que me causaba esa risita nerviosa por no saber en que momento salir… este día fue distinto…ya sabia que tenia que salir…. Y que no era necesario reírse por eso…
Estaba en Salvador… casi…. Así que preferí caminar al paradero… esa tentativa nunca me había resultado y esta no seria la excepción…
Siempre me había causado un placer tremendo caminar por ahí… y lo había descubierto unas semanas atrás… pero siempre llegaba a cierto punto del que no podía pasar, como si una barrera invisible no me lo permitiera… miraba a mi lado y me sentaba apoyada en aquel tronco… ¿Por qué nunca había seguido mas allá de ese árbol?
Tal vez ese era mi destino, el propósito de cada caminata, tal vez no había mas allá para mi, o mis piernas, la verdad, ya no querían seguir caminando… ¿Qué mas daba esa respuesta? Simplemente mi camino terminaba ahí, y punto.
¿Quién seria la primera persona en saberlo?
Era algo tan delicado, me había tomado por sorpresa, y seguramente a mi interlocutor también lo tomaría por sorpresa, era algo sin sentido… no podía hablar, simplemente, por hablar… ¿y si para el resto era algo sin importancia? ¿Algo que debiese ser pasado como inadvertido?
Pensé en mi madre, mi madre… tal vez ella podría hacer algo… las mamas siempre lo solucionan todo… cuando estaba enferma en cama, y no iba al colegio, la llegada de mi madre lo arreglaba todo… se sentaba en la orilla de mi cama y ponía su mano helada en mi frente…. Y su mano era una especie de cura contra delirios y fantasmas propios de mi edad… Pero ahora que las cosas habían cambiado entre las dos… ¿Podría borrar los fantasmas que quedaron escondidos en el pasado? ¿Podría eliminar mis delirios, podría ayudarme en algo? No, ella no podría, al igual como no pudo sacar esas manos de encima, tal como no pudo borrar los restos de miseria… siempre la culpe por no haber estado conmigo, pero simplemente no era su culpa, tampoco era la mía. Las cosas habían pasado, y nadie podría remediarlo, ni siquiera ella…
Pensé en la persona que mas amaba en el mundo, y no me fue difícil llegar a la conclusión… siempre había estado ahí, hasta en el momento mas tonto de mi vida, siempre me había escuchado, y mirado con cara de comprensión… por lo menos la cara era infalible a mis necesidades…
Si había estado en todo momento, ¿Por qué no ahora?
Y mi mente empezó a recordar los momentos mas críticos que nos había tocado pasar… no eran menos, y no de numero, sino se intensidad… pensé que el orgullo siempre había estado por delante, pero ahora me daba cuenta que no era eso… era miedo a lo desconocido, miedo a que un día reaccionara de otra forma conmigo, que se aburriera de mis pataletas de niña chica y se diera media vuelta para irse… siempre tuve miedo a lo desconocido, a lo que el futuro, el destino, el cosmos o Dios, no se muy bien como llamarlo, nos tuviera preparado… y con justa medida ahora lo corroboraba… Siempre había estado ahí, la pregunta era ¿Porqué?
Recuerdo una vez que hablando por telefono le pregunte porque me amaba… y solo se limito a poner voz de duda, y caracterizarme, poner voz de duda y esperar mi aprobación, cosa que nunca consiguió…
Entonces mil preguntas llenaron mi cabeza… ¿sería la persona indicada? Porque, claro, yo tenía que creer en su palabra, me lo había demostrado, cumplía con los requisitos, no cabía duda… pero algo así como un instinto maternal, de protección, me lo negó… Con todo lo que yo la amaba, y con lo mucho que ella me quería, no podría causarle tal dolor… seria una muerte colectiva, y en estas circunstancias no era la idea… así que todos mis muros se habían venido abajo…
Desde la llegada al tronco habían pasado 7 horas aproximadamente… las ultimas personas del edificio que quedaba en frente del parque, ya salían de sus horarios de trabajo… había sido un día productivo… las ultimas dos horas había llorado como una Magdalena, con ahogos por la fuerza de mis lamentos, con estremecimiento completo de mi cuerpo…

Finalmente ha pasado una semana… nadie sabe nada… y supongo que me llevare todo en un silencio eterno, el mas eterno que haya vivido nunca…
Hasta Sentir El Temblor Entre Mis Piernas

Y mi cuerpo tiembla…
Ya no es de miedo… si de vergüenza, si de pudor…
Tiembla al sentirte a mi lado, tiembla de sentir tus manos, frías, tus dedos pequeños, tus uñas rasgando lo que es mi espalda…
Tiembla a sentir el fuego de tu boca intentando quemar mis labios de hielo… tiembla al sentir tu infierno penetrándome…. me sigues quemando con tu esencia, con tu atrevimiento… Con tu indiferencia….y no hacia mi…
Tiembla cuando esas piernas se entrelazan con las mías…
Tiembla cuando te haces viento para susurrar en un silbido todos tus deseos, lo que pretendes y lo que harás con o sin mi autorización, tiembla cuando sonrojo por esos susurros y te das cuenta de mi cambio, tiembla cuando me estremezco al sentir esos susurros realidad, cuando transformas esos susurros es acción…
Tiembla cuando mueves tus caderas al compás de los latidos de mi corazón, cuando nos movemos al ritmo de nuestra respiración entrecortada…
Tiembla cuando descanso en tu pecho, recobro el aliento perdido, normalizo mi respiración y a la vez escucho tus palpitaciones…
Tiemblo cuando te miro queriendo decir tantas cosas que tú pareces adivinar… y te ríes de mi tartamudez…te ríes pues al final no te digo nada…
Prefiero temblar, no ser estática ya nunca más, seguir sintiendo este movimiento ondulatorio en mis entrañas cada vez que te veo venir hacia mi…
Prefiero tu infierno a seguir en mi palacio de hielo, que me llenes de tu calor, que me quites este pudor y esta vergüenza desesperante que me frena cada vez que te tengo en mis manos….
Prefiero temblar al sentir tus susurros, sonrojarme con tu atrevimiento, que abuses de mi debilidad, de que nunca te diga que no o que hagas y deshagas con mi opinión… que hagas los susurros acción…
Prefiero temblar al sentir tus caderas presionando las mías a no sentirte…Moverme al compás de cualquier canción o al ritmo del silencio…
Prefiero temblar descansando en tu regazo que temblar por la ausencia
Prefiero temblar por el hecho de que mi boca no pronuncie palabra que por el hecho de no tener palabras hacia ti…
Hazme temblar, temblar de aquí a la eternidad…
Al Menos Se Que Huyo Porque Amo

Nunca, en todos los millones de años de existencia de la humanidad, ha existido ese lugar que muchos de los de mi especie han buscado incanzablemente... y es que la vida [Un Castigo] se encarga de que no sea asi...
Siento que ahora, como nunca en mis cortos años de vida, me habia pasado como ahora...
Querer encontrar ese lugar en el mundo donde estas sola... sola, tu y tus pensamientos...y tus desordenados pensamientos..
Donde no tengas que dar explicaciones de nada a nadie, no tengas obligaciones... donde puedas estar en paz contigo misma y hacer vivible lo invivible: la vida misma...
¿Estar muerto es más duro que vivir? “En realidad vivir es peor, cuando uno muere el mundo cierra sus puertas contigo y ya no exigen estupideces”
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