Dormía…como todos estos días… como una droga exquisita capaz de hacerme ver la realidad de otra manera….a veces mas dura, otras veces la soñada por mí…
Era cerca del alba… cuando cerca mío sentí un temblor y un sonido arrasador…
Despierto un poco asustada, alterada más bien, apresurada a callar aquel sonido…
Fue entonces cuando, en mi oído, escuche esas palabras… era como si lo susurrara a mi lado…
“La noche está despejada, hermosa y estrellada, pero la luna no está, opacando la misma noche. No sé donde estará, a que persona iluminará, pero este ángel la extraña. Te ama tu angelito”
Fue entonces cuando salí del ensueño en el que estaba y me quede escuchando otra vez… pero fue en vano, el sonido había muerto en el espacio…
Con la luz de mi habitación apagada me acerque a la ventana para ver el paisaje que me rodeaba… era terrible… el cielo mas negro que nunca… ni hermosa ni estrellada…
pero efectivamente la Luna no estaba en ni un rincón de aquel telón de misterio llamado infinito… yo tampoco sabia quien tenia la fortuna de ser iluminada por ella…Volví a mi cama, intente conciliar el sueño pero me fue imposible…
La cama se extendía kilómetros y yo cada vez mas pequeñita en un lago de soledad, como las veces que al despertar encontraba que ya te habías marchado hacia quizá que rumbos desconocidos…
Me sentí incomoda, frío y calor se fundían en mi cuerpo, desesperándome…
Sentada en el suelo, a los pies de mi cama, prendí la radio, con mi almohada entre los brazos, y solo cerré los ojos intentando no pensar… intentando calmar mis pulsaciones que a esas alturas parecían desfallecer… No fue posible.
Abrí la ventana y me senté en su borde, mire las pocas luces de la cuidad, tiritaban como los astros de aquel poema tan conocido por todos…
Me pareció un escenario magnifico…Volví a mirar el cielo, y ya mas calmada, pude apreciar todas y cada una de las constelaciones que el universo presentaba para mi, cada una de las estrellas que a esas horas, cansadas de tantas noches de desvelo, querían irse a dormir… el cielo ya no estaba tan negro, era mas bien un azul oscuro… océano… océano de cadáveres estelares…
La luz del amanecer golpeo en mi cara, tan molesta e inoportuna como siempre…

Abrazada a mi almohada y con la radio prendida, me quede en el suelo frío en el que había despertado, escuchando la propaganda que pasaban por la radio…
Todo fue un sueño real… casi real…
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