viernes, 3 de octubre de 2008

Tantos Secretos Que No Podia Guardar. Me Prometi Que No Lloraria... Una Promesa Mas Que No Podria Cumplir


Ese día salí por la puerta giratoria, esa que siempre me causaba tanta risa, que me causaba esa risita nerviosa por no saber en que momento salir… este día fue distinto…ya sabia que tenia que salir…. Y que no era necesario reírse por eso…
Estaba en Salvador… casi…. Así que preferí caminar al paradero… esa tentativa nunca me había resultado y esta no seria la excepción…
Siempre me había causado un placer tremendo caminar por ahí… y lo había descubierto unas semanas atrás… pero siempre llegaba a cierto punto del que no podía pasar, como si una barrera invisible no me lo permitiera… miraba a mi lado y me sentaba apoyada en aquel tronco… ¿Por qué nunca había seguido mas allá de ese árbol?
Tal vez ese era mi destino, el propósito de cada caminata, tal vez no había mas allá para mi, o mis piernas, la verdad, ya no querían seguir caminando… ¿Qué mas daba esa respuesta? Simplemente mi camino terminaba ahí, y punto.
¿Quién seria la primera persona en saberlo?
Era algo tan delicado, me había tomado por sorpresa, y seguramente a mi interlocutor también lo tomaría por sorpresa, era algo sin sentido… no podía hablar, simplemente, por hablar… ¿y si para el resto era algo sin importancia? ¿Algo que debiese ser pasado como inadvertido?
Pensé en mi madre, mi madre… tal vez ella podría hacer algo… las mamas siempre lo solucionan todo… cuando estaba enferma en cama, y no iba al colegio, la llegada de mi madre lo arreglaba todo… se sentaba en la orilla de mi cama y ponía su mano helada en mi frente…. Y su mano era una especie de cura contra delirios y fantasmas propios de mi edad… Pero ahora que las cosas habían cambiado entre las dos… ¿Podría borrar los fantasmas que quedaron escondidos en el pasado? ¿Podría eliminar mis delirios, podría ayudarme en algo? No, ella no podría, al igual como no pudo sacar esas manos de encima, tal como no pudo borrar los restos de miseria… siempre la culpe por no haber estado conmigo, pero simplemente no era su culpa, tampoco era la mía. Las cosas habían pasado, y nadie podría remediarlo, ni siquiera ella…

Pensé en la persona que mas amaba en el mundo, y no me fue difícil llegar a la conclusión… siempre había estado ahí, hasta en el momento mas tonto de mi vida, siempre me había escuchado, y mirado con cara de comprensión… por lo menos la cara era infalible a mis necesidades…
Si había estado en todo momento, ¿Por qué no ahora?
Y mi mente empezó a recordar los momentos mas críticos que nos había tocado pasar… no eran menos, y no de numero, sino se intensidad… pensé que el orgullo siempre había estado por delante, pero ahora me daba cuenta que no era eso… era miedo a lo desconocido, miedo a que un día reaccionara de otra forma conmigo, que se aburriera de mis pataletas de niña chica y se diera media vuelta para irse… siempre tuve miedo a lo desconocido, a lo que el futuro, el destino, el cosmos o Dios, no se muy bien como llamarlo, nos tuviera preparado… y con justa medida ahora lo corroboraba… Siempre había estado ahí, la pregunta era ¿Porqué?
Recuerdo una vez que hablando por telefono le pregunte porque me amaba… y solo se limito a poner voz de duda, y caracterizarme, poner voz de duda y esperar mi aprobación, cosa que nunca consiguió…
Entonces mil preguntas llenaron mi cabeza… ¿sería la persona indicada? Porque, claro, yo tenía que creer en su palabra, me lo había demostrado, cumplía con los requisitos, no cabía duda… pero algo así como un instinto maternal, de protección, me lo negó… Con todo lo que yo la amaba, y con lo mucho que ella me quería, no podría causarle tal dolor… seria una muerte colectiva, y en estas circunstancias no era la idea… así que todos mis muros se habían venido abajo…
Desde la llegada al tronco habían pasado 7 horas aproximadamente… las ultimas personas del edificio que quedaba en frente del parque, ya salían de sus horarios de trabajo… había sido un día productivo… las ultimas dos horas había llorado como una Magdalena, con ahogos por la fuerza de mis lamentos, con estremecimiento completo de mi cuerpo…

Finalmente ha pasado una semana… nadie sabe nada… y supongo que me llevare todo en un silencio eterno, el mas eterno que haya vivido nunca…

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